Se han propuesto eliminar a Lula como candidato a Presidente en Brasil para las próximas elecciones. Lo han encarcelado a través de la utilización de políticas judiciales funcionales al poder hegemónico de ese país y parte del mundo.

Lula tiene que estar Libre. Desde estas breves líneas, en el séptimo día detención de Lula, expresamos nuestro máximo repudio y rechazo. Afirmando y sosteniendo que Dilma tiene que ser la actual Presidenta de Brasil y Lula recuperar su libertad, sin proscripción a su candidatura para las elecciones de este año. Hechos de esta naturaleza son impactantes y de alto contenido mediático, para algunos conmocionante. Pero fundamentalmente de una gran complejidad que va más allá del panorama de Brasil.

A la denuncia y repudio se lo debe acompañar con reflexión. Debemos evitar caer en el escepticismo y bajar los brazos ante la impotencia que los sectores dominantes buscan instalar en aquella parte de la sociedad que no piensa como ellos. Los medios de comunicación y el poder hegemónico en el mundo, ya van dando vuelta la hoja. Con nuevas noticias para seguir con su cometido: alentar y promover a escala planetaria el proceso de consolidación de la dependencia al pensamiento único a través de la desinformación, como uno de los instrumentos más destacados de la época.

Está claro que en Nuestramérica la hegemonía del Capital ha retomado la iniciativa y va logrando entibiar y opacar el impulso surgido en los últimos 20 años, plasmadas en diferentes iniciativas, que con sus particularidades, algunas con más fuerza y determinación que otras, confrontaban al neoliberalismo. No hace falta explicar cuál es el proceso político que se viene gestando en Brasil y la incidencia en Nuestramérica. Tampoco el alcance que tuvo en su momento la destitución de la Presidenta Dilma Rousseff, y ahora, el propósito de proscripción y encarcelamiento de Lula.

Por otra parte, el contraste de las luchas sociales y logros antes y después de Lula, tampoco es necesario explicarlo en este momento. También es preciso decir que la etapa abierta con Lula es y fue contradictoria. Se podría señalar limitaciones y lo inconcluso de su proyecto político. Sin embargo, las elites y el poder dominantes, han detectado los logros, que son casualmente lo que “ellos” consideran sus pérdidas, las cuales están dispuestos a recuperar y avanzar así en una mayor acumulación de riqueza. Tal vez aquí hay que poner el acento, la mirada y la reflexión para no perdernos en discusiones y análisis que nos conduzcan a la desarticulación y fragmentación de los movimientos alternativos y populares.

Es preciso destacar que nuevamente las prácticas del terror del poder económico, político, judicial, comunicacional y militar, con el apoyo de parte de la sociedad, ponen en crisis a los sectores subalternos, al campo popular, a los que buscan una organización social diferente, con inclusión y solidaridad. Esta práctica del terror siempre se propone la desarticulación y excusión de la organización popular y la búsqueda de sus logros. A partir de estos hechos, nuevamente podemos notar que se ponen en tensión varios aspectos que son inherentes a los procesos de cambio o transición con miras a un modo de vida alternativo al actual. Esto nos convoca a quienes repudiamos las prácticas del terror a repensar cómo posicionarnos en estas nuevas pero viejas prácticas, ahora, en el marco del “sistema democrático” que conculcan derechos y también pretende agotar las esperanzas de los pueblos: la de una vida mejor.

Lo de Dilma y Lula no es ajeno a la guerra económica que está sometida Venezuela, o los hechos en Paraguay o en Honduras en su momento, como así tampoco al aislamiento a Cuba en seis décadas. Tampoco escapa la potenciación y activación de nuevos espacios militarizados, como el caso de la base militar de la OTAN en las Islas Malvinas o el proyecto latente en la Triple Frontera. Seguramente lo de Brasil es de una relevancia particular, entre otros motivos por lo que significa ese país en el contexto de la geopolítica regional y mundial. Pareciera que ya se ha institucionalizado una nueva etapa en el cual la militarización de la política se va haciendo más visible.

Es importante comprender que cada proceso en Nuestramérica es diferente, tiene sus complejidades y limitaciones propias. También son realidades y prácticas de difícil comprensión para quienes no somos parte directa de cada uno de estos procesos. El mensaje de Lula da Silva, “No voy a parar porque ya no soy un ser humano, soy una idea, una idea mezclada con vuestra idea”, será parte de cómo el pueblo brasileño buscará revertir el actual proceso, además de la articulación de acciones que se podrán gestar desde otros pueblos, organizaciones sociales, y también, algunos gobiernos de Nuestramérica. Se abre una nueva etapa. Es decir, cómo el “soy una idea” se amplía en la práctica de la resistencia.

En este punto resulta necesario hacer una consideración general a manera de poner presente en el análisis ciertos aspectos globales que hacen a la dominación y control del surgimiento de alternativas al capitalismo. Interesa subrayar algunas limitaciones que enfrentan los procesos de cambio político que buscan salirse o modificar, aunque sea en parte, la matriz política, económica e institucional impuesta desde la política global y hegemónica. En particular podemos mencionar al G7 (Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Alemania, Reino Unido y Japón) con la versión ampliada del G20, como ámbito de diseño e instrumentación de las políticas globales para el “desarrollo”, cuyas políticas se consolidan como limitaciones impuestas a los procesos de cambios o de transición. Las mismas se nos presentan en apariencia, de manera desordenada o anárquica, pero tienen una lógica sistémica que en general logran la desarticulación de la lucha y conquista popular, la pérdida de soberanía, la pobreza generalizada, la apropiación de los recursos estratégicos y la cooptación de elites y sectores (de diferentes estratos sociales) de las sociedades nacionales que aspiran a “ser como ellos”.

Estas limitaciones para los procesos de cambio o transición, se articulan desde frentes y actúan en momentos diversos, a modo de ejemplificarlo: militares (más de 80 bases de la OTAN y EE.UU en nuestros territorios); económicas (restricción al acceso de mercados y condicionalidades asimétricas); políticas (diseño e implementación de guerras, desabastecimiento de mercados de productos básicos, construcción de elites políticas, profesionales, comerciales funcionales al sistema); institucionales (creación y sostenimiento de una institucionalidad global, tales como, Consejo de Estabilidad Financiera, Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Naciones Unidas, Organización Internacional del Trabajo,
Organización Mundial del Comercio, Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, Organización de los Estados Americanos); culturales y educativas (desarrollo de una arquitectura formal e informal de cooptación para la construcción y reconstrucción de la subjetividad colectiva proclive al pensamiento convencional, único y noreurocentrico.)

Estas políticas globales que nutren lo nacional y local, merece la atención, estudio y comprensión. Estar consustanciado con este tipo de limitaciones contribuye a la construcción de instancias de cambios o transiciones que sean sostenibles ante la agresión y el resurgir permanente del poder hegemónico. Se debe buscar la unidad para encontrar la manera de salirse del “anillo” de estas políticas globales hegemónicas, que encorsetan cualquier instancia de alternativas fuera de la matriz hegemónica. Lo cual no significa no focalizarse en las limitaciones interna de cada proceso. Es un aspecto de igual importancia que lo externo. La unidad para contrarrestar las prácticas de terror debe contener pensamiento crítico, aceptando la reflexión ante cada fracaso o limitaciones.
Parte de las enseñanzas que dejan estos procesos de avance, estancamiento y retrocesos es que, la política convencional (sistémica), más allá de la adjetivación y signo partidario que lleve, en general, ante nuevos procesos en la búsqueda de salirse de la matriz hegemónica, los enfrenta y da respuesta con las ideas y categorías de análisis del ciclo anterior, en el mejor de los casos. En general, no buscan la causa de la crisis en el sistema.

Siempre se piensa el horizonte dentro del sistema. Se insiste en repetir las fórmulas con sus matices dentro del liberalismo, neoliberalismo o neo desarrollismo, con el propósito de mantener o mejorar el sistema. En cambio, el poder hegemónico, cuando retoma la iniciativa lo hace a partir de las necesidades del mañana, nutriéndose de todo lo que sirva. Lo viejo y lo nuevo. Aprende y estudia permanentemente cómo tener la prevalencia hegemónica por encima del poder de la sociedad. Es decir resuelve ampliar la reproducción de sus capitales, dentro de la legalidad o fuera de ella, con consenso a medias o por la fuerza.

Preocupa cómo las prácticas de terror van siendo “toleradas” por sectores de la sociedad, también de parte de aquellos espacios con representación social y política, sean estos, universidades, partidos políticos, legislaturas en general. También es llamativo el silencio que va ganando, seguramente interesado, de parte de especialistas, intelectuales, formadores de opinión, entre otros, en no llamar la atención respecto de esta complejidad, mostrando y transmitiendo, cuando salen del silencio una visión circunscripta a la practicidad en la resolución de los problema de la vida cotidiana, a lo posible, al “es lo que hay”, queriéndole dar un formato a estas posturas de cara a la sociedad, de tecnicismos y cientificismo propio de un mundo ajeno a la humanidad.

Parte de nuestra misión en el Centro de Pensamiento Crítico Pedro Paz es consustanciarnos con estas complejidades, siendo las instancias de reflexión construcciones lentas pero necesarias. No hay caminos precisos y determinados. Habrá que construirlos desde la práctica, ya sea desde la conducción de un gobierno o en la conformación de espacios que se vayan transformando en ideas prácticas que contribuyan a las alternativas, entre las múltiples manera de avanzar.

Hasta aquí hemos aludido a Lula. Es lo sustantivo. Hemos aprovechado este hecho para reflexionar y seguir construyendo pensamientos conjuntos. Asimismo se ha querido visibilizar parte de los instrumentos de las prácticas de terror que operan como limitaciones externas a los procesos de cambio, sin dejar de subrayar las limitaciones propias de cada proceso sin haberlo desarrollado, pero con el ánimo de dejar reflejado su existencia e importancia. Siempre tratando de comprender parte de las complejidades de estos procesos. LULA LIBRE.

Enrique Elorza
San Luis, 13-04-18
Centro de Pensamiento Crítico Pedro Paz *1

Mensaje Lula

#EuSouLula | "Aquellos que nos persiguen pueden hacer lo que quieran pero jamás podrán apresar nuestros sueños", es parte del mensaje del expresidente Lula a #Brasil y al mundo #LulaValeALuta

Publicado por teleSUR en sábado, 7 de abril de 2018

 

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